El 5:2 consiste en comer con normalidad cinco días a la semana y limitar la ingesta a unas 500-600 kcal los otros dos, no necesariamente seguidos. No hay una lista de alimentos obligatoria ni un truco metabólico especial detrás: son dos días de restricción calórica fuerte metidos en una semana por lo demás normal. Es una forma de restricción calórica intermitente, no un ayuno completo — en los días «de ayuno» sigue entrando comida, solo que poca.
Indice
Qué es y para quién es
El nombre describe el reparto semanal: 5 días de alimentación normal y 2 de restricción marcada, habitualmente sin que sean consecutivos (por ejemplo, lunes y jueves). En los días de restricción no se trata de un ayuno absoluto: 500-600 kcal equivalen, según la persona, a alrededor de un 25% de sus necesidades diarias — hay comida, poca y concentrada, no cero.
Encaja mejor con quien prefiere sostener solo dos días «difíciles» por semana y el resto sin restricción alguna, frente a llevar la cuenta de calorías todos los días o cerrar una ventana horaria a diario. No es una opción para cualquiera: quien toma medicación para la diabetes, está embarazada o en periodo de lactancia, o tiene un historial de trastornos de la conducta alimentaria necesita valorarlo con un profesional antes de empezar — lo tratamos con el detalle que merece en los riesgos del ayuno intermitente, y no lo repetimos aquí.
Un día tipo: restricción y día normal
En un día de restricción, un reparto habitual es concentrar las 500-600 kcal en una o dos tomas con proteína y verdura, y cubrir el resto del día con agua, infusiones o café solo, que no restan de ese presupuesto. No hay un ensayo que compare repartos concretos dentro del propio 5:2, así que esto es criterio práctico, no un hallazgo. En los cinco días normales no hay pauta especial: se come como se comería sin hacer 5:2 — no es un «premio» para compensar los dos días duros, y si lo es, el déficit semanal desaparece.
Qué se puede tomar en los días de restricción
Dentro del presupuesto de 500-600 kcal, cualquier alimento cuenta para el total: no hay una lista de «alimentos gratis» en el 5:2. Lo que no aporta calorías relevantes —agua, infusiones, café solo— se puede tomar sin que reduzca ese margen; lo repasamos sustancia por sustancia, con datos concretos, en el café y en los edulcorantes, entre otras. Si buscas un menú cerrado para los dos días, aquí no lo vas a encontrar: cómo repartir esas calorías depende de tus gustos y de qué te sacia a ti, no de una tabla fija.
Qué dice la evidencia sobre el 5:2 en concreto
El ensayo que sentó la base científica del formato comparó, en mujeres jóvenes con sobrepeso u obesidad, restringir un 25% de las calorías como dos días muy restrictivos (unos 650 kcal/día) por semana frente a la misma restricción repartida cada día, durante 6 meses, con una batería amplia de marcadores metabólicos de por medio. Los dos regímenes fueron comparables en pérdida de peso y en la mejora de esos marcadores (Harvie et al., International Journal of Obesity 2011). Es el resultado que sostiene el 5:2: funciona, pero según este ensayo no mejor que reducir esas mismas calorías cada día — la ventaja, si la hay, es de comodidad y preferencia personal, no metabólica.
5:2 y ayuno en días alternos: no es lo mismo
Es fácil mezclarlos porque comparten la lógica de «días duros y días normales», pero no son el mismo protocolo. El 5:2 restringe 2 días de 7; el ayuno en días alternos restringe uno sí y uno no, es decir, la mitad de la semana — bastante más exigente. Buena parte de lo que se lee sobre «ayuno por días» en estudios mide en realidad esa versión alterna, no el 5:2, y conviene no atribuirle al 5:2 resultados que no son suyos: en el formato alterno, la restricción tampoco superó a la dieta continua a 12 meses (Trepanowski et al., JAMA Internal Medicine 2017) — el mismo patrón que en el 5:2, pero es un dato distinto, no el mismo experimento. En mujeres, además, el ayuno en días alternos estricto (no el 5:2) se asoció a peor tolerancia a la glucosa en un estudio pequeño de tres semanas, una señal de precaución propia de ese protocolo más duro (Heilbronn et al., Obesity Research 2005) — lo desarrollamos, con su contexto completo, en ayuno intermitente en mujeres. Si te interesa esa variante más frecuente, la tratamos aparte en el ayuno en días alternos.
Errores frecuentes
- Compensar comiendo de más los cinco días normales. Si el «premio» borra el déficit de los dos días de restricción, no queda déficit semanal real.
- Hacer los dos días de restricción seguidos sin necesidad. No hay evidencia de que deban ser consecutivos, y espaciarlos (por ejemplo, lunes y jueves) suele hacerlos más llevaderos.
- Bajar de las 500-600 kcal «para acelerar» los resultados. Por debajo de ese rango sube el hambre y el riesgo de compensar comiendo de más el resto de la semana, sin que haya un beneficio añadido documentado.
- Empezarlo con medicación para la diabetes sin ajustarla antes con un médico. De nuevo, con el detalle que merece, en riesgos.
En resumen: el 5:2 reparte la restricción calórica en dos días de la semana en vez de en los siete, y según el ensayo que lo comparó directamente funciona igual que la misma restricción repartida a diario — la ventaja es de comodidad, no de ciencia extra. No es lo mismo que el ayuno en días alternos, más frecuente y más exigente. Más protocolos, con el mismo criterio, en los tipos de ayuno intermitente.
Carlos Esteban — Licenciado y Doctor en Bioquímica por la Universidad de Valencia, Graduado en Psicología (UNED). Más sobre el autor.