El ayuno 18/6 es el siguiente escalón después del 16/8: dos horas más de ayuno y una ventana de comida de solo 6 horas, pensado para quien ya domina el 16/8 sin esfuerzo y quiere ir un poco más allá, no para quien empieza de cero. Frente al 16/8 —que sigue siendo el protocolo con más estudios propios y el más fácil de sostener— el 18/6 exige encajar la comida del día en menos horas, casi siempre a costa de una tercera comida completa, no solo del desayuno.
Indice
Qué es el 18/6 y para quién es el paso adecuado
El nombre describe el reparto: 18 horas sin ingerir calorías y una ventana de 6 horas para todas las comidas del día. Si la ventana va de 14:00 a 20:00, la última comida del día anterior fue a las 20:00 y la siguiente llega 18 horas después. En la práctica, la mayoría de quienes hacen 18/6 comen dos veces dentro de esa ventana, no tres: encajar tres comidas completas en 6 horas es exigente y muchos terminan fusionando dos en una.
Es un paso razonable para quien lleva semanas o meses con el 16/8 sin apenas hambre a media mañana, o para quien de forma natural ya come solo dos veces al día. No es el punto de partida si nunca has ayunado: el salto de horas es pequeño (dos más que el 16/8), pero el salto práctico —perder una comida entera— suele ser mayor de lo que parece sobre el papel. Tampoco es apto para cualquiera: embarazo, lactancia, antecedentes de trastorno alimentario o diabetes con medicación son motivos para no empezar sin hablarlo antes con un médico, con el detalle que merece en los riesgos del ayuno intermitente, que no repetimos aquí.
Horario tipo de un día con 18/6
Un ejemplo con ventana de tarde-noche:
- 20:00 (día anterior): última comida.
- 20:00-14:00: ventana de ayuno; agua, café solo o infusiones sin azúcar, sin problema.
- 14:00: se abre la ventana, primera comida del día.
- 14:00-20:00: el resto de comidas —normalmente dos, no tres— dentro de esas 6 horas.
Otras personas prefieren adelantar la ventana (13:00-19:00) para poder cenar más pronto, o usar una franja de mañana-mediodía si su rutina de trabajo lo permite. Lo que no cambia es la duración: 6 horas es poco margen, y cuadrar ahí una comida familiar de la noche puede ser el motivo real por el que a alguien no le encaja este protocolo, más allá del hambre.
Qué puedes tomar durante las 18 horas de ayuno
El criterio es el mismo que en cualquier otro protocolo y no cambia por tener dos horas más: lo que aporta calorías relevantes rompe el ayuno, lo que no, no lo hace. Agua, café solo e infusiones sin azúcar entran en el «no rompe» —con datos sobre cafeína e insulina en la página del café— y sirve igual para 18 horas que para 14 o 16. Con un ayuno más largo conviene prestar algo más de atención a edulcorantes y bebidas «cero»: dos horas extra son también dos horas extra en las que un desliz pequeño cuenta; lo tratamos aparte en edulcorantes.
Qué dice la evidencia sobre el 18/6 en concreto
Aquí hay que ser honestos: no hemos localizado ningún ensayo clínico que pruebe específicamente una ventana de 18/6. La mayoría de los estudios de restricción horaria trabajan con ventanas de 6 u 8 horas pero con una diferencia clave de horario, así que lo que sigue es una extrapolación razonada, no un resultado medido de forma directa sobre este protocolo.
El dato más cercano en anchura de ventana es un ensayo en hombres con prediabetes con una ventana de 6 horas —la misma que el 18/6— y cena antes de las 15:00: mejoró la sensibilidad a la insulina, la presión arterial y el estrés oxidativo sin pérdida de peso (Sutton et al., Cell Metabolism 2018). La coincidencia de ancho es real, pero el horario no: ese ensayo cerraba la comida a media tarde, mientras que un 18/6 típico termina de comer por la noche. Apoya la idea de una ventana estrecha, no necesariamente la de una ventana estrecha y nocturna.
Sobre si más horas de ayuno significan más resultado: el ensayo más largo y mejor controlado de restricción horaria comparó una ventana de 8 horas —más ancha que el 18/6— añadida a un déficit calórico, frente al mismo déficit sin ventana, y a los 12 meses no hubo diferencia relevante de peso (Liu et al., New England Journal of Medicine 2022). Si 8 horas no sumaron nada sobre el déficit solo, no hay base para asumir que 6 sí lo hagan. El marco del cambio metabólico hacia depender más de grasa y cetonas lo sitúa típicamente a partir de las 12 horas sin comer (Anton et al., Obesity 2018); con 18 horas ese cambio lleva más tiempo en marcha que con un 14/10 o un 16/8, aunque no hay datos de que eso se traduzca en más grasa perdida.
18/6 frente a 16/8: para quién es este escalón
El 16/8 se explica en su propia página como el protocolo más fácil de sostener de la familia, con más estudios propios detrás. El 18/6 no compite con eso: es un paso más exigente, para quien ya lleva tiempo con el 16/8 sin esfuerzo real y quiere ver si ir más allá le aporta algo —más saciedad, más facilidad para mantener el déficit, o porque dos comidas al día le encajan mejor que tres. No hay evidencia de que el 18/6 adelgace más que el 16/8 a igualdad de calorías: como muestra el dato de arriba, estrechar la ventana dentro de un rango razonable no parece decidir el resultado. Quien nunca ha ayunado hace mejor en empezar por el 16/8 y subir desde ahí, en vez de saltar directo a 6 horas.
Errores frecuentes con el 18/6
- Meter tres comidas grandes en 6 horas por costumbre. Si no hay hambre para tres, forzarlas solo añade calorías sin ningún beneficio adicional del protocolo.
- Saltar directamente del 12/12 al 18/6. El salto es grande en la práctica aunque suene a «solo seis horas más»; subir por el 14/10 y el 16/8 primero reduce el riesgo de abandonar a la semana.
- Ignorar el cansancio o la irritabilidad persistentes. Con una ventana tan corta, comer poco por falta de tiempo —no por elección— es un fallo del horario, no un logro.
- Tratarlo como protocolo médico sin ajuste médico. Quien toma medicación para la diabetes u otra condición crónica necesita supervisión antes de estrechar tanto la ventana — otra vez, detalle en riesgos.
En resumen: el 18/6 reparte el día en 18 horas de ayuno y 6 de ventana, es el paso lógico después de dominar el 16/8 y no antes, y la evidencia disponible —aunque no específica de este protocolo— no sugiere que estrechar la ventana más allá de las 8 horas sume nada extra sobre el déficit calórico. Más protocolos, con el mismo criterio, en los tipos de ayuno intermitente.
Carlos Esteban — Licenciado y Doctor en Bioquímica por la Universidad de Valencia, Graduado en Psicología (UNED). Más sobre el autor.